Una de las cosas más divertidas en la repostería es la realización de galletas con diversas formas, cosa que se consigue utilizando cortadores de plástico o metal.
Pero muchas veces ocurre que tomamos como referencia una receta en que la masa queda muy pegajosa y tenemos dificultad para extenderla y cortar las galletas. Esto ocurre en masas con gran porcentaje de mantequilla (que da como resultado unas galletas con una textura fabulosa que normalmente se deshace en la boca) y en muchas ocasiones cometemos el error de añadir más harina para lograr manipular la masa, con lo que obtenemos, una vez horneadas las galletas, una masa más dura y menos apetitosa.
Para solucionar este problema muchas veces basta con enfriar un poco la masa envuelta en papel film (de treinta minutos a una hora en la nevera) antes de cortar las galletas.
Si la masa sigue quedando muy pegajosa y se pega al rodillo de cocina, otro truco es extenderla entre dos papeles de horno o tipo film, que se retiran una vez se tiene el grosor deseado y antes de utilizar los cortadores.
Si al cortar las galletas las retiramos para ponerlas sobre la bandeja del horno lo más probable es que se deformen o se rompan. Esto se soluciona extendiendo, en primer lugar, la masa sobre papel de horno, luego se utilizan los cortadores y por último se retira la masa sobrante dejando las galletas intactas sobre el papel que se colocará en la bandeja del horno.
Espero que con estos pequeños trucos vuestras galletas ya no se peguen ni se deformen y sigan manteniendo la textura original de la receta.